El Retrato de Dorian Gray
Para este encargo, desarrollado en el curso de Cursiva de Penguin Random House, se planteó una nueva portada para El retrato de Dorian Gray con el objetivo de reactivar el interés por el clásico y acercarlo a un público más joven.
La propuesta aborda la obra desde una perspectiva más gótica, tiñendo de sangre aquello que tradicionalmente se ha entendido como bello y explorando la dualidad entre pureza y brutalidad.
Se desarrollaron dos versiones: una más artística, donde la sangre irrumpe como elemento disruptor en una composición limpia; y otra más comercial, en la que la sangre adquiere protagonismo y la mirada aún inocente de Dorian introduce la tensión visual.
Propuesta A
Propuesta B
Para las guardas de ambos diseños, la propuesta reinterpreta los icónicos estampados de William Morris, reemplazando el motivo floral por una calavera como símbolo de la muerte y la mortalidad, ejes clave de la novela.
El resultado insiste en el contraste entre lo macabro y lo bello, reforzando el concepto general del proyecto.